ACEBUCHES

Olea europea ssp. guanchica

El acebuche u olivillo es una subespecie endémica canaria que pertenece a la familia de las oleáceas, pariente silvestre del olivo, sin embargo, de esta especie no se aprovechan los frutos. Se ha utilizado la madera, muy apreciada desde la época prehispánica tanto como combustible como para fabricar herramientas de labranza o incluso armas. Los aborígenes canarios conseguían armas resistentes que endurecían pasándolas por fuego. El famoso palo de la tradicional lucha del garrote se obtenía muchas veces de este árbol, como recoge el refrán: contra el acebuche, no hay palo que luche.

Se trata de un arbusto que suele medir entre 5 y 6 m de altura pero que es capaz de alcanzar 12 m, por lo que también se le considera árbol pequeño. El tronco está cubierto por una corteza gris, más o menos lisa. La copa es en forma de globo, tupida y del color verde que le dan las hojas, verde brillantes por la cara superior y blanca escamosas por la inferior, hojas simples en forma de lanza, duras y de unos 8 cm de largo. En lo que a flores se refiere, el acebuche es hermafrodita por lo general, las flores son muy abundantes, de color blanco-amarillento, pequeñas y agrupadas en racimos. El fruto es carnoso y con forma de elipse, parecido a la aceituna, de aproximadamente 1 cm de tamaño, verde que se torna negro al madurar.

Nombre local:

Acebuche de Hoya Bravo

Nombre científico:

Olea europea ssp. guanchica

Localización:

Finca de Hoya Bravo

Municipio:

SANTA BRÍGIDA

Espacio protegido:

Zona Especial de Conservación y  

Paisaje Protegido de Pino Santo

Propiedad:

Privado

Visitable:

Acceso:

Fácil

Características morfológicas:

Diámetro base: 3,08 m

Diámetro 1,30: 1,34 m

Perímetro 1,30: 4,22 m

Altura: 11,2 m

Diámetro copa: 17 m

Edad estimada: > 100 

Hoya Bravo es un antigua caldera explosiva de más de un kilómetro de diámetro que llegó, en su día, a taponar el antiguo barranco de Guiniguada, depresión que divide la caldera en dos partes. En este bello rincón de las medianías de Gran Canaria, la finca de Hoya Bravo, próxima a la villa de Santa Brígida, acoge una magnífico reducto del bosque termófilo insular. Acebuches, almácigos, guaydiles, orobales y retamas blancas conviven entre parcelas de naranjeros, junto con más de mil palmeras canarias, algunas de ellas con 30 metros. En este vergel, incluido en el Paisaje Protegido de Pino Santo, donde destaca el mítico Drago de Hoya Bravo, se refugian acebuches centenarios. Sobresale un grupo en la zona alta de la finca y, entre ellos, uno de gran porte, con un tronco de más de 2 metros de diámetro.

Visitable

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Acebuche de Hoya Bravo  Santa Brígida

Acebuche de Hoya Bravo.png
 
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